jueves, 27 de febrero de 2014

El estado de la nación



Hace unos años volví a Baltimore, para actuar en el Royale Theatre. Pasé al volante de mi Cadillac blanco por delante de la casa donde vivía Evelyn. Aparqué donde solía aparcar la camioneta del chatarrero. La santita que quería llegar a ser una gran bailarina seguía viviendo allí. Tenía seis hijos de distintos padres, seguía siendo cobarde y lameculos. Sus hijos se pusieron en fila en la calle y les compré helados, además de regalarles cincuenta  centavos a cada uno. Les pareció fabuloso y pensaron que yo era una gran estrella. Evelyn siempre tenía a un  machito en casa. El de aquel día era joven, moreno y de buen porte. Se asomó por la ventana, señaló a uno de los seis críos y gritó:
-Aquél es mío.
BILLIE HOLIDAY. Lady Sings The Blues. Traducción de Iris Menéndez. Tusquets Editores, S. A. 1988.

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