viernes, 10 de enero de 2014

Tentáculos del repugnante aquelarre. Ecumenismo.


Bernardette Peters y Stephen Sondhein, Send In The Clowns (1994)



Bienvenido Mr. Chance, del año 1979, marca una nueva etapa en este trabajo  de excavación del cine norteamericano para descubrir los mecanismos del poder y de la fabricación de imagen de los gobernantes. A partir de un relato y de un guión de Jerzi Kosinski, Hal Ashby dirige a Peter Sellers en el papel de un sencillo jardinero que se ve catapultado al cargo de asesor del presidente. Este jardinero, que, durante toda su vida, había vivido encerrado en una casa de Washington sin más ventana al mundo que la televisión, se ve en la calle poco después de la muerte de su jefe. Es cierto que el mando a distancia que lleva consigo no puede cambiar los programas de la realidad, pero enseguida descubre, y el espectador con él, que el mundo de Washington está totalmente a la altura de su nivel intelectual y de sus facultades mentales. Lo único que la pequeña pantalla enseñó al jardinero fue el lenguaje corporal: sabía reír, escuchar y dar la mano. Sus  abstrusas respuestas son interpretadas como las reflexiones profundas de una mente fuerte y llaman poderosamente la atención de los medios de comunicación y de los círculos del poder. El aterrador vacío característico de los debates políticos permite que sus discursos confusos sobre la jardinería sean considerados como un complejo lenguaje metafórico. El  personaje del jardinero alcanza la categoría  de mito, de leyenda, y como sucede en las leyendas, en la última escena del largometraje, consigue caminar sobre las aguas. Con todo, y al contrario que en los cuentos optimistas, en al fábula cinematográfica de Kosinski y Ashby, no encontrará en Washington un solo niño que señale que el rey va desnudo y que la representación política es vacua.  
SHLOMO SAND. El siglo XX en pantalla. Cien años a través del cine. Prefacio de Michel Ciment. Traducción castellana de Ferran Esteve. 2004, Crítica, S.L.

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