jueves, 24 de octubre de 2013

El ministro de hacienda






Código de conducta moral del cinema norteamericano 
De la producción de «films» parlantes sincronizados o mudos.— Elaborados y adoptados por la «Asociación de Productores y Explotadores del Cinema».— Los productores del cinema tienen conciencia de la confianza que los hombres del mundo entero les otorgan. Tienen conciencia de toda su responsabilidad ante los espectadores, porque la distracción y el arte son factores que influyen en la vida de la nación.
Por esto, y considerando todo «film» como una distracción sin objeto preciso de edificación o de propaganda, saben que el «film» puede salirse del dominio de la distracción y ser directamente responsable del progreso moral o espiritual.
Principios fundamentales.— No será rodado ningún «film» que pueda herir el nivel moral de los espectadores. Que la simpatía del público no vaya nunca al crimen, a las malas acciones, al mal o al pecado.
La santidad de la ley humana no podrá ser tomada en burla. Se evitará despertar simpatías en el público para aquellos que infringen las leyes.
Casos de aplicación.— Los crímenes contra la ley no serán presentados nunca de manera que susciten la imitación o la antipatía contra la ley y la justicia.
El asesinato.— La técnica del asesinato debe presentarse de modo que no suscite imitadores. Los asesinatos no deben ser ofrecidos con detalles.
El papel de las bebidas alcohólicas en la vida de los americanos no podrá ser demostrado más que en el caso que fuese imprescindible a la construcción dramática o a la creación de un carácter.
El sexo.— La santidad del matrimonio y del domicilio deben ser respetados. Las formas inferiores de relaciones sexuales no serán dadas en los «films» como admitidas o admisibles.
No se darán escenas de pasión sino en caso de necesidad o si el conjunto dramático lo exige.
Los besos excesivos y sensuales, los abrazos apretados, las posturas y los gestos inconvenientes no podrán ser filmados.
Seducción y violaciones.— No se pasará nunca, en estas materias, de la alusión, y hasta en caso necesario se mostrará imprecisamente.
La seducción y la violación no son nunca buenos asuntos de comedia.
Está prohibido tratar de las depravaciones sexuales y hacer alusión a ellas.
Prohibido tocar asuntos de la trata de blancas.
La mezcla de razas en sus contactos sexuales queda prohibida.
La higiene sexual y las enfermedades venéreas no pueden servir como tema de film.
La escena de un parto no será nunca admitida en la pantalla.
Los órganos sexuales de los niños no podrán ser mostrados nunca en los «films».
Trajes.— Se prohíbe el desnudo integral. Entendemos como desnudo todas las evocaciones seductoras y desmoralizantes.
Las escenas de semidesnudo no serán toleradas más que en casos de necesidad.
Danzas.— Las danzas evocando las relaciones sexuales o apasionadamente inconvenientes son prohibidas.
Religión.— Ningún «film» o episodio presentará ninguna religión bajo un aspecto ridículo.
Los eclesiásticos y los servidores del culto no podrán ser tomados como malhechores o personajes cómicos.
Lugar de la acción.— Las escenas que se desarrollen en una alcoba deben ser tratadas delicadamente y conforme a las reglas del buen tono.
Asuntos repelentes.— Los siguientes asuntos deben ser tratados con circunspección y buen gusto:
Ejecuciones en la horca o en la silla eléctrica como castigo legal del crimen.
Interrogatorio de «tercer grado».
Groserías y pesimismo excesivo.
Marcar al hierro hombres o animales.
Comercio de las mujeres o de la virtud femenina.
Operaciones quirúrgicas.
Crueldad con los animales.
Serguéi Mijailovich Eisenstein, el gran regisseur soviético, publica en un artículo de La Literatura Internacional este Código al que está sometida la producción del cinema norteamericano. ¿Se cumple? Los espectadores españoles pueden comprobarlo en la pantalla. El negocio es antes que esta moral de vieja solterona burguesa.
Revista OCTUBRE. Número 6, época 1ª. Abril de 1934. 

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