martes, 22 de noviembre de 2011

Las cosas primordiales



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       Yo soy ese suplicante que te suplica; la angustia inspirada
por una belleza como la tuya, tiene para mí un millar de en-
cantos.
       Tú eres el sol de mis ojos -son radiantes con tu belleza; si
los apartara de ti, ¿a quién miraría de nuevo?
       No seré inconstante hacia ti a pesar de tu cruel trato; per-
maneciendo constante te impediré la crueldad.
       Me quejé de ti, tú dijiste, «Prueba tu propio remedio». Mi 
corazón proporciona un remedio para la aflicción Divina.
       No te hablaré del dolor de mi corazón, pues te aburriría;
acortaré este cuento, pues mi dolor es largo.

Ŷalāl al-Dīn Rūmī. Poemas sufíes. Versión, selección, prólogo y notas de Alberto Manzano. Ediciones Hiperión (1988).

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