miércoles, 26 de octubre de 2011

Sentido


Krystle Warren. Eleanor Rigby.



En unas gradillas de madera pintada de verde cuidaba ella durante  todo el año unos altarcitos de plantas en sus tiestos, geranio raros, rosales enanos, reinas de los valles de penachos de bruma blanquirrosa, algunas plantas «carnosas», velludas y apretadas como cangrejos, cactos sanguinarios... Una rinconada de muros cálidos preservaba de los vientos rigurosos su museo experimental, unos recipientes de barro rojo, donde no veía yo más que una tierra de miga durmiente.
-¡No toques ahí!
-¡Pero si aquí no hay nada plantado!
-¿Tú qué sabes? ¿Eres tú la que tiene que decidirlo? ¡Lee en las maderitas clavadas en los tiestos! Aquí, granos de altramuz azul; allí, una cebolla de narciso, que viene de Holanda; allí, granos de fisálida; ahí, un esqueje de hibiscos -¡no, mujer, no es una rama seca!- y allí semillas de arvejillas de olor, cuyas flores tienen orejitas de liebre. Y ahí... ahí...
COLETTE. Sido. Traducción Julio Gómez de la Serna. Josep Janés Editor (1942).



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